...yo estaba con mi pareja, y fue algo casi triste, como una sacudida. Triste por el hecho de mi agarrotamiento, de mi cobardía, de mis nervios de un no sé que irracional que me invadió de los pies a la cabeza y seguramente más allá. No fui capaz de buscar su mirada, me acobardé, no me atreví a buscar sus pupilas y ahora me arrepiento.

¿Por qué no pude mirar su cara?
Estábamos en el pasillo de los bebés, era muy temprano, demasiado quizá, no esperaba ver a Sunom, hacía meses que no tenía "noticias" de su "existencia" (se habrá cambiado de trabajo, nunca más nos veremos), acudimos (mi pareja y yo) a comprar un PAR DE COSAS (par normalmente equivale a chorrocientas, en este caso) necesarias para la comida del día y unos productos higiénicos que urgían (aunque nunca son tan urgentes).

Y como por arte de magia y de nuevo, la inexplicable fuerza que me decía interiormente MIRA HACÍA LA DERECHA y mientras le contestaba algo a mi pareja miré, y vi.
Vi sus manos claras, la delgadez de sus brazos, su silueta, le hice una foto mental para el recuerdo mientras pensaba "¡Qué bien le queda el uniforme! ¡Qué paz irradia!... ¡Y que cobarde soy!"

(Falta la parte 2)