Tengo pareja (a la que quiero y viceversa) desde hace (?) años, ni muchos, ni pocos, ni bastantes, pues el tiempo es relativo. Lo compartimos todo en una atmosfera de plena confianza, hasta que llegaron aquellos ojos imantados pasando de puntillas por mi lado, ahora mi tiempo es indefinido y no se cuenta por días, semanas o meses sino por veces. Las veces que coincido con "esa persona" dueña del abismo en mi estómago.